miércoles, 7 de mayo de 2014

El Guardián de los Muertos: Giacometti en su Taller



Foto: Ernst Scheidegger. 1954

















Alberto Giacometti llega a París en 1922 desde su Suiza natal con 21 años de edad.

Tras recorrer casas de huéspedes, pensiones y algún otro estudio, por fin, en 1927 se instala en el que sería su estudio taller y vivienda durante treinta años, en el número 46 de la rue Hippolyte Maindrom, en el barrio de Alesia.

El estudio tenía no más de 20 metros cuadrados, con techos altos y un balcón acristalado al que se accedía por una escalera y en el que instaló la cama su hermano Diego. Alberto tenía su cama abajo, junto con una mesa, un armario y el caballete de pintar; el aseo era comunitario y estaba en un patio interior, donde había también un grifo para sus someras abluciones.

Foto: Ernst Scheidegger. 1954






































Giacometti no salió de este taller excepto durante la guerra mundial para refugiarse en su Suiza natal, antes de marcharse enterró sus esculturas en el patio interior para esconderlas de los nazis, recuperándolas a su vuelta.

A lo largo de las tres décadas en las que el artista vive en la rue Hippolyte, desarrolla una extraña pero estricta y agotadora rutina que lo lleva a trabajar toda la noche y dormir de día.

Tras su boda con Annette Arm, una compatriota suya, accede a mejorar ligeramente las condiciones de habitabilidad del estudio como sustituir el suelo de tierra batida por baldosas, pero Annette termina por irse a vivir a un piso que ella decora a su gusto.

Foto: Ernst Scheidegger. 1954

























La pintora FranÇoise Gilot dejó un testimonio elocuente del ambiente del taller tras una visita al mismo junto a Picasso:

"Cuando entramos en el estudio me sorprendió el grado en que el aspecto físico del lugar recordaba a la pintura de Giacometti. Las paredes de madera parecían estar impregnadas del color de la arcilla, casi hasta el punto de parecer construidas de ese material. Nos encontrábamos en el centro de un mundo formado por arcilla y poblado de estatuas, algunas de gran tamaño y otras tan pequeñas que apenas eran visibles. En parte alguna se veía la menor nota de color que se mezclase con aquel gris constante que lo cubría todo. Viendo a Giacometti en sus dominios me dí cuenta de que al igual que cada objeto de su estudio: pinceles, armaduras, frascos de trementina... él había tomado aquella coloración y no podía escapar al mismo destino...".

Alberto Giacometti se mimetizó con los objetos que él mismo creaba, con las figuras escuálidas que Jean Genet denominó "los guardianes de los muertos", le llegó la fama y el dinero pero no abandonó a sus guardianes ni a su rutina hasta que un cáncer de estómago le obliga a ingresar en un hospital suizo donde muere en 1966.

(Información extraída del libro "En el Taller de Giacometti" de Michael Peppiat, Editorial Elba)



Google Street View, el estudio en la actualidad

jueves, 6 de marzo de 2014

La vida es un hospital


La vida es un hospital

Donde casi todo falta

Por eso nadie se cura

Y morir es ser dado de alta



Pessoa

martes, 4 de marzo de 2014

La Gallina de Ted Hughes

La Gallina
adora el polvo. Encuentra a Dios dondequiera.
Dondequiera encuentra sus joyas.
Y le trae sin cuidado
lo que piense la col.

Ha olvidado como volar
porque interpretó positivamente
su recurrente sueño
de cuchillas de carnicero y hornos calientes,
y la pequeña hoja del cortaplumas
rajando su paladar.
La gallina aletea, como cestas de huevos,
para mostrar su desprecio
por aquellos que viven evadiéndose
y un futuro de cielo vacío.




La Gallina escarba, con sus nobles, incansables patas,
el tesoro de la basura,
y cloquea con un mecánico son de reloj despertador
que eligió en vez del canto
cuando el creador
separó a los Trabajadores de los Cantores.

Con la mirada siempre puesta en la ansiada recompensa
inclina religiosamente la cabeza
en el ángulo más propicio,
en el que mejor le revela
que el zorro no es más que una superstición popular,
que sus huevos han convertido al hombre en su esclavo
y que el cielo, a pesar de sus amenazas,
aún no se ha desplomado.

Y qué severa es. Ante su mirada feroz, la sangre
(esa debilidad) es castigada al instante.
La Gallina es un monumento de bronce a la rectitud.
Y jamás se permite nada
salvo desmayarse un poco, un ligero, delicioso desvanecimiento,
con un ojo cerrado antes de dormirse,
conjurando el aroma del estragón.

Ted Hughes, (1930-1998), está considerado por muchos críticos y lectores uno de los mejores poetas en lengua inglesa de todos los tiempos.

miércoles, 15 de enero de 2014

El Fuego Fatuo de Drieu La Rochelle

Pierre Drieu La Rochelle (1893-1945) nace y muere en París, lucha en la Gran Guerra y de vuelta a su ciudad natal experimenta con toda clase de ideologías y sustancias.

Escribe ensayo y novela, siendo las más conocidas "El Hombre Cubierto de Mujeres" (1925), "El Fuego Fatuo" (1931) o "La Comedia de Charleroi" (1934).

Con grandes inquietudes ideológicas y políticas, al fin, opta por el bando equivocado y, al contrario de otros que dijeron apoyar al régimen estalinista, él, junto con otros intelectuales franceses, apoya al régimen de Vichy, limitándose este apoyo a la publicación de algunos artículos periodísticos.

Cuando los aliados avanzan hacia París, Pierre Drieu La Rochelle se esconde en casa de una amiga norteamericana a la que había salvado de un campo de concentración. Anteriormente también había salvado a su primera mujer, judía, de un campo de concentración. Entre los amigos que le protegen tras la liberación se encuentra el mismísimo André Malraux.

Tras un intento fallido de suicidio el 11 de agosto de 1944, Pierre Drieu La Rochelle, dejando inconclusa la novela en que trabaja -'Memorias de Dirk Raspe' (1966)- pone fin a sus días el 15 de marzo de 1945: acaba de enterarse que se ha dictado una orden de arresto contra él.

  • "Solo me conozco a mí. La vida soy yo. Después de eso, la muerte. Yo no soy nada, y la muerte dos veces nada".
  • "La droga es una idiotez. Los drogados, los borrachos, somos los parientes pobres. En todo caso, nos esfumamos muy deprisa. Se hace lo que se puede".
  • "Lo que me gusta del hombre no son las pasiones en sí, sino lo que nace de sus pasiones y es tan fuerte como ellas: las ideas, los dioses. Los dioses nacen con los hombres y mueren con los hombres, pero ambas razas ruedan abrazadas hacia la eternidad".
  • "El suicidio es el recurso de los hombres cuyos resortes ha corroído la herrumbre, la herrumbre de lo cotidiano".
  • "¿Qué diferencia hay entre un pagano y un cristiano?. Apenas una ligera diferencia en la interpretación de la naturaleza. El pagano cree en la naturaleza tal y como se presenta; el cristiano cree en la naturaleza, pero según lo que se supone detrás de ella. Cree que es un símbolo, un tejido cuajado de símbolos. En el día de la vida eterna, le da la vuelta al tejido y ya tiene la realidad del mundo en el que cree: Dios".
  • "Morir es lo más hermoso que podías hacer, lo más fuerte, lo más".

viernes, 20 de diciembre de 2013

La Linea en el Agua de Norman Ackroyd

Norman Ackroyd es un artista Inglés nacido en Leeds en 1938, desde el año 2000 es miembro de la Royal Academy de Londres.

Su obra se centra en el paisaje de las islas Británicas, fundamentalmente en las costas rocosas de Escocia e Irlanda del Norte, aunque también retrata la campiña inglesa, los páramos y los humedales.

Se expresa con grabados a la aguatinta y acuarelas.

Contemplar sus imágenes aporta sosiego.












lunes, 16 de diciembre de 2013

Borges - Bioy - Bustos Domeq. Una Crónica (y II)


Gradus Ad parnasus:
Crónica de Santiago Grinzberg, poeta que huía del purismo y escribía inventando palabras o usando otras conocidas con nuevos significados inventados por él.

El Ojo Selectivo:
Cuenta la crónica del escultor Antártido Garay, que desarrolló la "escultura cóncava" a base de moldes de escayola donde lo importante era el espacio entre esos moldes. Más tarde prescindió incluso de los moldes y montó exposiciones en las que la escultura era el propio aire que había entre el suelo y las nubes.
(Horacio Bustos Domeq se erigió en representante de este artista y cobraba tickets por entrar a las exposiciones, hasta que el público un día le intentó pegar).
Escultura cóncava













Lo que no falta no daña:
Crónica del poeta Tulio Herreira, que escribía las poesías completas y luego quitaba casi todas las palabras para obrar así el milagro de la concisión.

Ese Polifacético Vilaseco:
Cuenta la crónica del novelista Vilaseco, cuya obra consistía en varias novelas… todas idénticas entre sí.


Un Pincel Nuestro: Tafas:
Crónica del pintor José Enrique Tafas que, como descubrió un remoto origen musulmán y para no desobedecer al Corán representando seres vivos, pintaba paisajes y rincones porteños borrándolos cuidadosamente y cubriéndolos con betún; eso sí, los cuadros se llamaban como los paisajes que primero pintó.

Pintura de Robert Ryman




















Un Enfoque Flamante:
Cuenta la crónica del Congreso de Historiadores de Pau, en el que suscitó la polémica de si la historia es una ciencia o un "acto de fe", por lo que los nuevos tratados y manuales surgidos a partir de ese congreso no cuentan sino los episodios históricos tal y como conviene a cada uno, es la "historia pura" que colma, en medida considerable el justo revanchismo de cada pueblo.
Así, los pozos de petróleo de Tejas son mejicanos y las Malvinas argentinas…



Sabino Arana, genuino representante de la historia como "acto de fe".















Esse Est Ferpici:
Tras darse cuenta que el estadio del River Plate había desaparecido, HBD se entrevista con Tulio Savastano quien le confirma que en realidad no hay fútbol, que todo pasa en la radio y en la televisión y que son locutores y actores vestidos con camisetas dirigidos por él. Todo es pura patraña, como las inauguraciones de escuelas y visitas reales o la conquista del espacio que es una co-producción yanqui-soviética.
-   "Entonces, ¿en el mundo no pasa nada? Preguntó HBD.
-   "Muy poco", respondió don Tulio, "es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone".
Actores en plena acción.











Los Ociosos:
Cuenta la crónica de la invención de una máquina que descansa mientras que el hombre trabaja.

La fabricación y distribución masiva de esta máquina contribuiría, no poco, a disminuir, a modo de sedante, el nerviosismo hoy tan generalizado.

Chaplin contra la máquina en "Tiempos Modernos"
















Los Inmortales:
Crónica del doctor Raul Narbondo, que encontró la fórmula de la inmortalidad a base de sustituir todos los órganos del cuerpo humano por piezas mecánicas, guardando el resultado en un cubo que depositaba en su consulta.
El inmortal a cambio de que el doctor lo cuidara de por vida, legaba todos sus bienes y fortuna al mismo.
Camino a la inmortalidad